jueves, 29 de octubre de 2015

DEPONEN A PERON

Cuando el 16 de Junio de 1955 aviones rebeldes atacaron la Casa de Gobierno y el edificio central del Ejército, donde se había refugiado Juan Domingo Perón, aunque fracaso el golpe por falta de apoyo y sincronización en tierra, estaba dada la punta del ultimátum para un gobierno que no podía tardar mucho en caer.
El país se fue poblando de rumores. Mientras el régimen, presidido por el militar vigente en  la política argentina por muchos años, parecía transitar a ciegas por un camino de errores. Un conflicto planteado desde el plano de la Iglesia, después de haberse dictado la ley del divorcio, desembocó en medidas que significaron una verdadera guerra abierta contra las autoridades eclesiásticas y las manifestaciones religiosas.
Así es como el 5 de Mayo de 1955 entra al Congreso el proyecto de separación de la Iglesia del Estado, con la secuela de agitaciones callejeras, incidentes y detención de sacerdotes en distintos lugares del país.
El 13 de ese mes es derogada la enseñanza religiosa en las escuelas y 7 días después el Senado convierte en ley  la separación estatal de catolicismo, derogando la Cámara de Diputados la exención de impuestos a entidades religiosas.
CRISIS
LA REVOLUCIÓN
LIBERTADORA
Un libro, el día de la caída y Perón con uniforme militar.

Acrece la crisis, el desgobierno se hace manifiesto y tras otros hechos del oficialismo, los acontecimientos se precipitan a partir del 11 de Junio, cuando se prohíbe la procesión del Corpus Christi y hay represión policial contra los manifestantes católicos que llegan hasta el Congreso en actitud de protesta.
Perón exonera por decreto al provisor y vicario general, obispo auxiliar y canónigo dignidad, Monseñor Manuel Tato y al canónigo diácono, Monseñor Ramón Pablo Novoa, quienes deben abandonar el país.
Dos días después se produce el bombardeo que mencionamos al comienzo. Pero los aviones rebeldes se ven precisados a refugiarse en el Uruguay, postergando el objetivo revolucionario. Perón levanta el estado de sitio y parece tomar un rumbo de rectificaciones, pero en medio de confusas situaciones.
Ofrece su renuncia, más la retira ante una concentración popular en Plaza de Mayo promovida por un paro general  resuelto por la Central General de Trabajadores (CGT). En ese acto, Perón dice a la muchedumbre: “Por cada uno de los nuestros que caiga, caerán cinco de ellos”. Lejos de fortalecerlo, esa actitud lo debilita y el 16 de Septiembre estalla el golpe victorioso que se hace fuerte en Córdova con el General Eduardo Lonardi, apoyado por la Flota de Mar.

Eduardo-Lonardi
El General Lonardi asume la presidencia pero renuncia después
RENUNCIA
Esta última estaba a cargo del Contralmirante Isaac Rojas y los efectivos de Cuyo encabezados por el General Lagos. Perón ofrece su renuncia y una Junta Militar se la acepta. Era el 19 de septiembre de 1955.
El Presidente depuesto así, se asila horas después en la Embajada de Paraguay y más tarde en una cañonera de se país fondeada en Puerto Nuevo. Lonardi  llega a la capital federal y una multitud al grito de “libertad” lo aclama en la Plaza de Mayo, asumiendo la presidencia después.
Sin embargo, disidencias internas abren fisuras en el nuevo gobierno. El 3 de Octubre, Perón vuela en  un avión paraguayo rumbo a Asunción, escoltado por dos aparatos militares argentinos. El 4 de Noviembre pasa por Caracas y se instala en Panamá.
El 13 del mismo mes renuncia Lonardi y asume el General Pedro Eugenio Aramburu, confirmándose al Contralmirante Isaac Rojas como Vicepresidente provisional, afirmándose así políticamente y doctrinariamente lo que se denominó la Revolución Libertadora.

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