viernes, 23 de octubre de 2015

MUERE FRANCO Y ASUME EL REY

Mientras la mayoría del pueblo español  dormía en la madrugada del jueves 20 de Noviembre de 1975-no había programas de televisión y las radios transmitían música ligera-los teletipos madrileños informaban a todo el mundo sobre la muerte de Francisco Franco Bahamonde, ocurrida a las 4.40 en la clínica de la Paz donde estaba internado hacía 14 días desde que sufriera la tercera operación abdominal y donde transcurrieran los momentos más penosos de su agonía, estado doloroso que se prolongó durante 34 días.
Por espacio de casi 40 años en que fue Jefe de Estado, la figura de Franco ocupó el primer plano de la actualidad española, en medio de la aprobación entusiasta de sus partidarios y la hostilidad pertinaz de sus adversarios.
Es que la personalidad del gobernante desaparecido provocó siempre polémicas y discusiones aunque-paradójicamente- su ascenso al más alto destino político de España significó el fin de las polémicas y el cese de las discusiones.
De allí en adelante, el país peninsular entraría en el sendero del orden. El traumático temor de la anarquía y el caos al concluir una de las más sangrientas guerras civiles-con un millón de muertos- hizo que ese orden se impusiera sin matices, sin la influencia moderadora de la libertad.
El carácter autoritario de Franco y su acendrado amor por su tierra combinados, no le permitieron tentar otro camino en su designio de “despertar” a España, como lo querían los autores del lema falangista.

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El Rey Juan Carlos y Franco

NACIMIENTO
Franco había nacido 82 años atrás-en 1893- en el Ferrol, provincia de la Coruña, hijo de un oficial de la Marina y de una ferviente católica perteneciente a la vieja aristocracia española. A los 14 años, ingresó a la Academia de Infantería de Toledo. En 1914 era capitán comandante. En 1916, teniente coronel. En  1925, General de Brigada.
Cuando sólo tenía 36 años era el general más joven de España y de toda Europa. Llegó a general de división promovido por el gobierno de la República que luego habría de derrocar. Su prestigio como militar le valió el nombramiento de Jefe de Estado.
Mayor General del Ejército de donde pasó a ocupar el Ministerio de Guerra. Sin embargo, su ascendiente no fue bien visto por las autoridades del gobierno republicano, circunstancias por las que fue relegado a las Islas Canarias con el fin de aislarlo del escenario político madrileño.
La medida fue contraproducente ya que no sólo aumento su prestigio, sino que en un puesto de relativa calma se le facilitó la tarea de conspirar y de encabezar la sublevación que, luego de tres años de guerra civil, lo llevaría al gobierno con absolutos poderes.

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El Rey ya en el poder, firmando documentos de estado

RECIO
Como comandante en jefe de las fuerzas armadas españolas, fue un soldado recio que exigía absoluta obediencia. Como gobernante un político astuto,  precavido y paciente con voluntad de hierro, que exigió de su pueblo un estricto e indiscutido orden
La guardia civil y el ejército español que lo apoyaron sin reservas durante su gobierno, fueron el principal sostén de su poder. Franco reorganizó la situación interna de España, restauró las Cortes (Parlamento) y la Monarquía.
Esto último con una ley de sucesión que convirtió a Juan Carlos de Borbón en un rey sin corona hasta su fallecimiento. Renovación gubernamental que fue demorándose, respetuosamente, a la espera de la muerte de quien fue  “caudillo de España por la gracia de Dios”
En su testamento político, Franco exhortó a la unidad del pueblo español y solicitó apoyo para su sucesor Juan Carlos quien, dos días más tarde, en el Palacio de las Cortes de Madrid juraba ante el Presidente del Consejo de Regencia como Rey de España. El poder le duró hasta el  19 de Junio del 2014, fecha de su abdicación y del acceso a la jefatura del estado de su hijo Felipe VI

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