jueves, 29 de octubre de 2015

LA CONQUISTA DEL ESPACIO

Hace  más de cinco  décadas  el hombre afrontó el desafío más audaz, maravilloso y apasionante de su trayectoria. Desde el lanzamiento del Sputnik 1 hasta los ambiciosos vuelos de los Voyager que alcanzarán la primera estrella dentro de 40 mil años, el mundo presenció asombrado, y no sin cierto temor, encuentros en el espacio, caminatas lunares, sorprendentes avances científicos y tecnológicos y hasta modificaciones en la estructura física del ser humano. Esta vertiginosa y casi delirante carrera en la que la ciencia con un ímpetu obsesivo superó a la imaginación, permite augurar un futuro mejor para la humanidad.
El 4 de Abril de 1957, la Unión Soviética lanzó su satélite artificial llamado Sputnik 1, acelerando su apetencia por lo desconocido. En 1865 el “escritor de la ciencia”, Julio Verne, había publicado “De la Tierra a la Luna”, donde sus héroes imaginarios disparaban una nave espacial de aluminio desde un cañón de hierro de 800 metros de largo.
Los personajes de Verne utilizaron 200 mil kilos de pólvora, el peso del cañón era de 68 mil toneladas y el costo del proyecto ascendía a 5 millones y medio de dólares. La fabulosa imaginación del escritor que había descrito el  viaje de un submarino por debajo de los bancos de hielo polares y tocado el cielo durante 5 semanas en un globo, alcanzó su apogeo cuando  unió el lugar de lanzamiento de un cohete a la Luna en La Florida, muy cerca de Cabo Cañaveral.


Primer paseo espacial norteamericano.

VERNE
Su febril impaciencia se adelantó casi 100 años y, curiosamente, acertó en el sitio elegido por los norteamericanos para sus ambiciosas experiencias. Verne predijo también que los gigantescos telescopios de Estados Unidos se instalarían en las Montañas Rocosas y que tendrían cinco metros y medio de diámetro, exactamente  igual al instalado en el Monte Palomar.
Su clarividencia no pudo,  sin embargo, abarcar las aristas diariamente modificables de una carrera al infinito, en la que las grandes potencias pusieron a prueba no solamente su caudal científico y técnico, sino también su vanidad política.
Los remotos antecedentes de la aventura espacial consignan que el cohete era conocido en China mil años antes de Cristo. La fecha más lejana que se haya registrado respecto al uso de cohetes en ese país es del año 1232, durante la batalla de Pien Kin.
A comienzos del siglo XV, la fabricación de pólvora y el uso de cohetes se hicieron común en toda Europa. Durante ese siglo se inventaron el cañón y las armas de fuego pequeñas. Luego del año 1500, el uso de cohetes en la guerra cedió su lugar al cañón militar durante casi 250 años, pero ocurrió un episodio significativo en 1767. 
COHETES
Los ingleses fueron derrotados en la primera guerra de Mysore por un cuerpo hindú de cohetería de 1,200 hombres. Esos cohetes eran muy superiores a los de su época. Después de esas derrotas, con severas pérdidas para los ingleses, William Congreve, un oficial de artillería, perfeccionó en 1806 un cohete que tenía grandes ventajas sobre el  hindú, con un alcance de hasta 3 mil metros.
En 1848,  un norteamericano llamado llamado William Hale colocó tres guías curvas en la parte superior posterior del cohete, mejorando la exactitud del vuelo. En 1914, durante la Primera Guerra Mundial el papel de los cohetes fue muy opaco, casi inexistente.
Mucho menos progresó entonces la idea de realizar un viaje espacial mediante un cohete. Pese a que en 1896 Tsiolkovski propuso el cohete como medio para viajar al espacio. El francés Esnault Pelterie hizo estudios matemáticos sobre el  tema en 1900 y el alemán Hermann Oberth escribió “El Cohete en el Espacio Interplanetario”, el primer libro de texto sobre viajes especiales.
Poco después, en 1925, otro alemán Walter Hohmann lanzó su obra “La posibilidad de alcanzar los cuerpos celestes”. Estos hombres de ciencia fueron los primeros en adelantar teorías y cálculos matemáticos técnicamente validos para el viaje espacial. Casi 20 años después Europa temblaba bajo los V2 de Von Braun y su famoso equipo de científicos de Peenemünde. Y los germanos se colocaban a la vanguardia de una era de asombrosas revelaciones.


Cúmulo de estrellas en el espacio,

MISTERIO
En la tarde del 8 de Noviembre de 1944, los pobladores de Londres se sobresaltaron por un sonido misterioso y retumbante. El primer cohete V-2 había caído sobre Inglaterra en el suburbio de Chiswick, matando a tres personas.
Durante los siete meses siguientes, los alemanes dispararon 1,300 cohetes. Alcanzaban una velocidad sorprendente, eran imposibles de interceptar y cuando hacían impacto abrían cráteres de entre 10 y 12 metros de diámetro.
V-2 pretendió hacer temblar la seguridad de Winston Churchill  con los aliados y casi lo logra. El dueño de Peenemünde, Von Braun, se constituyó en el adalid de la era espacial. Ante el advenimiento de su ocaso, el Tercer Reich trató de salvar la documentación secreta y la vida de sus científicos, trasladándolos hasta las montañas de Hartz, en el sur de Alemania. El final de Peenemünde, el fantástico laboratorio de los germanos, es más o menos conocido por la historia contemporánea.
Estadunidenses y soviéticos se disputaron a los científicos germanos. La Unión se quedó con Von Braun, los rusos  con otros. En uno u otro caso, el resultado final fue la apasionante carrera por el cosmos, que se inició con el lanzamiento del Sputnik I. 
UNOS Y OTROS
Luego del lanzamiento, los soviéticos pusieron en órbita, en noviembre de 1957, el Sputnik II que tenía un peso de más de media tonelada. Entretanto, los norteamericanos aparentemente relegados se reservaban episodios más espectaculares.
El 31 de Enero de 1958, lanzaron el Explorer I que con el reducido peso de 14 kilogramos dio la pista al profesor J. van Allen, de la Universidad de Iowa para el descubrimiento de la famosa franja del mismo nombre, zona de intensa radiación corpuscular que rodea permanentemente a la tierra, a distancia media de 10 mil kilómetros y que tiene un grosor de unos  5 mil kilómetros.
Los satélites artificiales siguieron ganando el espacio en 1958 en este orden cronológico: Vanguard I , el 17 de Marzo de 1958 (estadunidense), Sputnik III, 16 de Mayo de 1958 (soviético). El 2 de Enero  de 1959, los rusos lanzan un satélite a la luna, el Lunik I, que después de pasar cerca de ella entró en  órbita alrededor del sol.
17 de Febrero, 3 de Marzo y 7 de Agosto de 1959, Vanguard II Pioneer IV y Explorer VI, todos estadunidenses. El 12 de Octubre, los rusos lanzaron el Lunik II que chocó contra la Luna, al que siguió  el 4 de Octubre, el  Lunik III que quedó incorporado al sistema Tierra- Luna, como satélite de ambos astros, que transmitió por televisión, las imágenes de la cara oculta del satélite. Luego fueron lanzados sucesivamente el Vanguard III y Explorer VII en Setiembre y Octubre de 1959, el Pioneer V, en Marzo de 1960, todos estadounidenses.


El Sputnik como  satélite artificial de la historia

GLOBO
Posteriormente los navíos Tiros I y II, los satélites Eco I y el Correo IB (estaciones activas y pasivas de retransmisión). El primero que podía contemplarse desde mediados de 1960, en muchos países, era un globo delgadísimo de plástico. El segundo iba provisto de completa instrumentación electrónica, con la que se pueden enviar o recibir 68 mil palabras por minuto, a su paso  por la zona de alcance de una radio estación terrestre.
Todos ellos fueron escalonando una paciente tarea de investigación, aportaron datos de incalculable valor que permitieron a los científicos iniciar la esperada aventura de lanzar naves espaciales tripuladas. El hombre comenzaba a enfrentarse en el desafío que podía llegar incluso a superar su propia imaginación.
Yuri Alekseevich Gagarin fue el primer cosmonauta de la historia. En 89 minutos, el 12 de Abril de 1961, dio una vuelta a la Tierra tripulando la nave Vostok I. Las crónicas de la época señalan que el astronauta soviético se remontó a una altura discreta- entre los 180 y los 250 kilómetros- para no llegar al peligroso cinturón radiactivo de van Allen. 
INCOGNITA
Cruzó una parte de Siberia, después todo el Océano Pacífico, pasó entre el Cabo de Hornos y la Antártida y, una vez superado el Océano Atlántico, penetró en el Congo, donde inició su descenso. La gran incógnita, finalmente, fue develada, Gagarin aterrizó sano y salvo a 740 kilómetros al este de Moscú, motorizando las apetencias de los científicos estadunidenses encabezados por von Braun y del propio Presidente de los Estados Unidos, quien comprometió a su país a colocar a un hombre en la Luna antes de que terminara la década.
Gagarin fue el primer hombre del espacio, pero no el primer viajero. Ese preciado título lo logró la perrita rusa, Laika, quien durante una semana, fue seguida por un dispositivo telemétrico. El vuelo del cohete con su aceleración, las vibraciones y la batahola ensordecedora multiplicaron sus pulsaciones cardíacas.
Al principio, el  animal intentó mover la cabeza y las patas, pero como consecuencia de la gravedad se dejó aplastar, completamente, contra el piso sin moverse. Una vez en órbita, la perra flotó libremente dentro de su receptáculo. Su respiración era de 3 a 4 veces superior a lo normal y la taquicardia era elevada.
Lamentablemente, Laika encontró su tumba dentro del satélite que se perdió en algún punto del Océano Atlántico, entre América del Sur y Africa. El episodio fue sentido por los espectadores ajenos a la conquista contemporánea, pero el sacrificio de la perra no fue en vano.


Vista de la tierra desde la Luna.

GAVIOTA
El 5 de Mayo de 1961 y cuando todavía no se habían acallado los elogios de la proeza de Gagarin, los Estados Unidos lanzan a Alan Shepard, quien se convirtió en el primer astronauta occidental. Su vuelo  sólo duró 15 minutos, pero tuvo ribetes espectaculares porque fue televisado a todo el mundo.
El 21 de Julio de 1961 el Capitán Virgil Grisson reedito la hazaña de Shepard. Luego fue el astronauta soviético Herman Titov, quien a bordo del Vostok realizó un vuelo superior a las 25 horas, de las cuales durmió 7 y media. De allí en adelante no hubo treguas para las sorpresas.
En 1965, los estadunidenses realizaron la primera maniobra orbital, el primer paseo espacial  propulsado y el primer encuentro sostenido en el espacio. Todo bajo el signo denominador del proyecto Géminis, que culminó en 1966, con el acoplamiento de dos naves. Entretanto en 1963, la Unión Soviética lanza la Vostok V, tripulada por Valentina Tereshkova, la primera mujer del espacio.
“Esta es Gaviota…. Esta es Gaviota….En las pantallas de los televisores, la joven parecía muy  contenta.  Sujeta a su asiento espacial hablaba a través de un micrófono adherido a su casco y sonreía con frecuencia. 
¡ERA MUJER!
En realidad Gaviota era Valentina Tereshkova, una rubia muy agraciada de ojos negros que, el 17 de Junio de 1963, se convirtió en la primer mujer cosmonauta del mundo a bordo de la Vostok V.Su obsesiva intención era poner pie en la luna.
La Tereshkova cumplió 48 órbitas y se acercó con su vehículo espacial al tripulado por Valery Bykovsky. Por primera vez en la historia de la alucinante carrera espacial, una mujer y un hombre se aproximaron en el espacio.
La repercusión obtenida por la puesta en órbita de una mujer sensibilizó a los Estados Unidos que  comenzaron a trabajar, febrilmente, en uno de sus más ambiciosos proyectos: el Geminis. Aunque menos espectacular que otros fue de vital importancia para los posteriores éxitos americanos.
Geminis es el nombre de una constelación de la Vía Láctea ubicada en el lado opuesto al que ocupan Taurus y Orión. En latín, Geminis quiero decir Gemelos. El proyecto tuvo como objetivo, y lo logró, llevar por primera vez dos astronautas al espacio, simultáneamente en la misma nave.
En su libro “Proyecto Géminis: un paso hacia la luna”, Michael Stoiko señalaba: En esta iniciativa nuestros astronautas aprenderán a trabajar y vivir en órbita durante largos periodos de falta de peso intentarán por primera vez salir de la nava espacial a fin de averiguar si el hombre  puede trabajar fuera de la cápsula con trajes especiales, mientras se encuentra en órbita.


Armstrong: protagonista de la gran hazaña de llegar a la Luna.

AVANCES
Por primera vez ensayarán la maniobra de la cita y unión con otras naves espaciales. Hasta ahora la menor distancia entre ellas fue la que separó entre naves espaciales  a los cosmonautas soviéticos Nikolaiev y Popovich, quienes estuvieron a tres millas uno del otro. La Geminis 6 comandada por Walter Schirra se aproximó a 30 centímetros de la Geminis 7
El autor consideraba que durante el periodo completo de dos semanas que se encuentren en órbita, los astronautas permanecerán dentro de sus  trajes de presión  de color plateado. Ellos constituyen un nuevo perfeccionamiento para el Programa Geminis. La manga y las piernas se pueden sacar y el casco de nauta, con miras a hacer ejercicio.
Desde los bíceps hasta la rodilla, los astronautas estarán encerrados en el traje durante todo el viaje. Estar encerrados y atados a los asientos eyectables representa un problema en lo que concierne al aseo personal, pero hay soluciones.
El lavado de la cara y las manos se hará con pequeñas toallas humedecidas y que se pueden descartar, semejantes a las que se usan actualmente en las líneas aéreas. Los  baños corporales serán imposibles, pero los astronautas estarán  limpios cuando comiencen su misión orbital. 
TODO ARREGLADO
El problema de afeitarse se resuelve mediante una afeitadora eléctrica, con una pequeña aspiradora. La aspiradora es necesaria para mantener, libre de pelusas, la cabina de los  astronautas. El lavado de los dientes, que ordinariamente sería sumamente molesto ´por falta de peso, se realiza mediante un cepillo especial que se coloca en el dedo índice y sirve para una sola vez y una pasta dentífrica especial que se puede tragar.
En el caso del proyecto Geminis, el problema de las evacuaciones se resolverá simplemente mediante recipientes especiales. En cuanto a la alimentación, el menú será variado y los viajeros podrán comer a intervalos regulares y tomar refrigerios en la frecuencia que lo deseen. La comida que consuman proporcionará unas 2,500 calorías diarias. Después de completar diez de estos vuelos, nos acercamos más a la luna.
 La anhelada meta  estaba cerca. La llegada a la luna se cumplió a partir del 16 de Julio de 1969. Tres astronautas Neil Armstrong, Edwin Aldrin y Mike Collins, se convirtieron en selenitas en la historia humana. El mundo asistió a la proeza asombrado, y no sin cierto temor.
Cuando Neil Armstrong bajó del módulo a la superficie lunar y dejó sus huellas en el Mar de la Tranquilidad de la Luna, a las 2 horas 57 minutos de la madrugada del 21 de Julio de 1969, un mundo ansioso e insomne tuvo motivos para reflexionar.


La nave Géminis.

SALTO
Los astronautas aparecieron en la televisión de todo el mundo, uno de ellos, Armstrong, expresó: “Este es un pequeño paso para el hombre, pero es un salto gigante para la humanidad. A las 3 horas 16 minutos se establecía la primera comunicación telefónica Tierra-Luna entre el Presidente Nixon, desde un salón  de la Casa Blanca y el Comandante Armstrong.
Los resultados científicos de la expedición derivan de la traída a la Tierra de 54 kilogramos de piedras lunares, cuya edad quedo cifrada entre 3.5 y 4.5 miles de millones de años. Sus propiedades químicas revelaron una gran similitud con diversos ejemplares terrestres de rocas volcánicas, apreciándose también diferencias, tales como las dadas por su más alto contenido de titanio y un poco corriente distribución de elementos raros, junto con un bajísimo contenido de agua.
El cohete que lanzó al vehículo Apolo fue el Saturno V. Su peso, incluido el vehículo lunar, era de tres millones de kilogramos. Estaba dividido en tres secciones: el módulo de mando llamado también cápsula Apolo, con un escudo térmico que la protegió de temperaturas de hasta 5 mil grados centígrados y que pudo desarrollar una velocidad de hasta 40 mil kilómetros horarios. 
COSTO
Este fue el proyecto mayor y más difícil del programa espacial de los Estados Unidos. Absorbió durante años la dedicación de más de 300 mil personas. Aunque nunca se dio a conocer cifras, hay quienes aseguran que costó 30 mil millones de dólares, o sea más de 160 dólares por cada habitante de Nueva York. La obstinación de la ciencia había triunfado, sobre la imaginación
A partir del alunizaje del Apolo se sucedieron, sin pausa, los Soyuz 6 7 y 8 de la Unión Soviética. Los Apolos 12 y 13. La Soyuz 9. El Apolo 14 El Soyuz 10 hasta 1971. Seis años después, la carrera espacial parece detenerse. Werner  von Braun, el padre de los cohetes balísticos, el hombre que había logrado abrir las puertas del cosmos, muere víctima de un mal implacable y común: cáncer
Sin embargo, por esos tiempos la NASA lanza la Voyager 1 y 2. El destino del primero es Júpiter, el planeta más grande del sistema solar, luego Urano y Neptuno. Hasta finalmente así al espacio infinito, en un viaje sin retorno. A una  velocidad superior a  los, 36 mil kilómetros por hora, el Voyanger I pasó a 278 mil  kilómetros de Júpiter y transmitió fotografías. Lo mismo hizo con Saturno.
 A bordo de los artefactos espaciales, hay discos  revestidos en oro con mensajes en 60 idiomas música y sonidos naturales de la Tierra., grabaciones de imágenes en película. Seres de otros planetas si los hay, podrían deleitarse con un blues interpretado por Louis Armstrong o bien trataran de descifrar los conceptos del mensaje de paz de los directivos de la Organización de Naciones Unidas.


El planeta Marte.

MARTE
 El Mariner I, alrededor de 1975 logró tomar fotografías de Marte. El sol iluminaba al planeta en forma vertical como cuando nosotros  observamos la luna llena. Lo que se vio son los cráteres en todo su relieve real. .Las fotos transmitidas a Tierra corroboran que Marte es mucho más parecido a la Luna que a la Tierra, pudiéndose advertir cráteres cuyos diámetros oscilaban entre 5 y 120 kilómetros.
Por otro lado, los soviéticos revelaron que la estatura del hombre crece en el espacio., luego de un periodo grande de permanencia.  Sus astronautas crecieron alrededor de un centímetro por mes porque los huesos dejaban de estar bajo los efectos de la tensión. En total, ellos crecieron 4 centímetros y medio.
La guerra espacial se ha eclipsado en los últimos años, pero lo avanzado ha sido considerable. La Nasa ha puesto en órbita el Telescopio Espacial. Un satélite trazó el mapa de toda la superficie lunar con sus respectivas características distintas a las de la Tierra. El espacio cada vez es más conocido para bien de la humanidad.

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