martes, 27 de octubre de 2015

REGATAS

Ha celebrado sus bodas de oro el Club de Regatas Lima que fue fundado el 26 de Abril de 1875, por unos grupos de distinguidos caballeros. Fueron muy pocos los que lanzaron la iniciativa, pero muy pronto el club alcanzó una gran celebridad que contribuyó a aumentar el colorido entusiasta de las temporadas chorrillanas, que hicieron de la villa de los pescadores y de los chorrillanos a cuya vista solazábanse los tatarabuelos coloniales. Un asunto admirable que se pareció a lo que ocurrió en las playas europeas por aquella época.
Fueron precisamente aquellos años sobre los que aún incidían el resplandor fastuoso y elegante de los días del Imperio de Napoleón III los más brillantes de Chorrillos. De las antiguas cabalgatas de los días virreinales y de los asomos de playa veraniega que quiso implantar Santa Cruz se pasó, ya desde los días de Castilla y San Román, a la característica vida del veraneo.
Famosos fueron algunos ranchos en esos tiempos de las tertulias bien tenidas y de los rocambores en los que todos los soles pudieron llamarse de oro, porque era el oro, el oro famoso del Perú el que corría sobre las mesas de juego a las que no era extraño se sentaran señoronas de amplias faldas lujosas.
Pero poniéndose de tono con la época, sin que asomara todavía la posibilidad de una guerra fatídica, hubo en Chorrillos además de las tertulias, de los paseos y de la hora plácida del baño, la emoción de las regatas, que introdujeron los jóvenes que volvían  de Europa con el fervor por todo lo que en esos lugares vieran.

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Chorrillos en tiempos antiguos.

TAMBIEN LAS DAMAS
Sonadas fueron las disputas caballerescas entre las tripulaciones del Club "Chorrillos" y el Club "Lima" y entre las falúas de las embarcaciones de guerra que pronto se cubrirían de gloria. En esos tiempos discutíase las probabilidades al punto de interesarse en ellas las damas que formaban bandos que eran el mejor estímulo para los bogas.
Todo era en esa época risueño y fácil. No se veía en lontananza la nube cargada de infortunios que venía sobre nosotros. Lima era la perla del  Pacífico y Chorrillos la playa señorial cuya fama trasponía las fronteras.
Dentro de ese ambiente, cinco jóvenes acordaron  fundar el Club “Lima” y lo hicieron al siguiente día de haberse corrido aquella regata que fue sonadísima entre “lilas” y “rosados”. Fueron los fundadores del Club Regatas Lima, según acta de fundación, los señores José Vicente Oyague y Soyer, Francisco Pérez de Velasco, Enrique Pérez de Velasco, Domingo García y Francisco Rivero.
Mientras se organizaba el Club, fueron nombrados Presidente Oyague y Soyer y Secretario Tesorero García. El mismo día, dando pruebas de actividad entusiasta, resolvieron pedir a Europa un bote de mar de cuatro remos y los fundadores ofrecieron contribuir cada uno con la quinta parte del valor de la letra que era necesario mandar con ese fin.
SOCIOS
Los derechos en S/. 16 para la inscripción y S/. 2 de cotización mensual.  Oyague y Soyer puso a disposición del Club su bote “Elvira” y una serie de útiles por lo que se abrió una cuenta especial. Entre los primeros socios que fueron aceptados estuvieron J. A. Arguedas, F. Muller, A.D. Reyna, A. Lefevre, Eustaquio Martínez Ortiz, Oscar Elejalde, Octavio de Aramburú, Napoleón Valdez, J. M. Ezcurra, Ricardo Herrera, M. Orellana, U.M. Martinez y Ortiz, M. J. Bravo, P.A. Bravo, B. Bravo, J. P. Bravo, Carlos J. Basadre.
Y un grupo compuesto por los señores Edilberto López Aliaga, Natalio Loza, Enrique L. Barrón, Fabio Ex Helme, A. Martens y José Antonio Barrenechea, que propusieron pagar su inscripción con la parte de propiedad que tenían en un bote que estaba depositado en el famoso Hotel Terry.
La primera memoria fue presentada el 11 de Junio de 1876 por Oyague y Soyer. Ese día se aprobaron los estatutos y se eligió la primera Junta Directiva con el siguiente personal: Presidente, José Vicente Oyague y Soyer, Vicepresidente, Francisco Pérez de Velasco, Secretario Oscar Elejalde, Pro Secretario Daniel V. de Velasco, Tesorero, Domingo García e inspectores Napoleón Valdez, Adrián Lefevre, Octavio de Aramburu y José A. Barrenechea.
El Club fue fundado en Lima y se autorizó al Presidente para que tratase la posibilidad de alquilar la famosa huerta del Noviciado que era muy grande, pedían por ella sólo S/. 80 y dejaba al margen de los subarriendos a que se prestaba su gran extensión.

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El malecón del histórico balneario.

DESAFIO
En cuanto al local de Chorrillos funcionaba el Club en uno de los salones del Hotel Terry en el que estaba también el Club Chorrillos, pero para lograr un arrendamiento hubo una serie de debates y discusiones entre las juntas directivas de ambos centros rivales.
El 20 de Mayo de 1877, el Club “Chorrillos” desafió al Club Lima, el que rehusó proponiendo que el  encuentro se realizara el 29 de Junio, el día de San Pedro que fuera otrora tan celebrado en Chorrillos.
Ya en las anteriores regatas del mismo día de 1876 había salido vencedor el club veterano. Por la prensa de entonces representada por “El Comercio” y “La Opinión Nacional” se discutieron mucho aquellas regatas que apasionaban y dividían al público. El bote “Josefina” de los de “Lima”, había sido derrotado por el “Nereida” del Chorrillos. Fue, por eso, que se encargó otro guig que pudiese competir con el de los rivales.
Los botes llevaban nombres de damas de Lima. De los que quedan de esos tiempos muchos podrían tal vez decir el secreto romántico por el cual los botes se llamaron “Josefina”, “Natalia”, Carolina”, “María Luisa”, “Elvira”, “Mercedes”. 
ENTRENADOR
El maestro de los bogas del “Lima” fue Tomás Dallas, miembro del Club que adiestró a los principiantes. Por fin  en 1878 los del “Lima” obtuvieron la revancha. Los botes “Josefina” y “María Isabel ganaron a los contrincantes. Los bogas  vencedores del “Josefina” fueron J. A. Barrenechea, J. B. Oyague y Soyer, A. Naylor, N. Valdez y como timonel Domingo Valle Riestra.  La misma tripulación tuvo el “María Isabel, del que, dicho sea de paso, había sido madrina la bellísima María Isabel Argote.
En 1879 el Club  había progresado tanto que poseía 5 botes de los cuales 4 habían sido construidos en Inglaterra y tenía 145 socios. En ese estado, la gran tragedia de la guerra cuyas consecuencias aún nos alcanzan se precipita sobre el Perú.
Declarada la conflagración con Chile, todo cambió en el Perú. A las horas alegres sucedieron las graves y penosas de las catástrofes y de los infortunios gloriosos. La mayor parte de los socios se alistaron para combatir por la patria, unos se incorporaron al Ejército del Sur, otros a la Armada.
Un derrotero famoso sigue sus nombres. El club, ante los bombardeos con que amenazaba la escuadra chilena, se ocupa en tomar medidas para salvar sus enseres y ponerlos a cubierto del vencedor. A pesar de los desastres no se sospechaba todavía que las cosas llegarían a los espantosos extremos del incendio de Chorrillos.
Carlos F. Basadre presentó una proposición para que se exonerase de todo pago de cotizaciones a los socios que estaban sirviendo en el Ejército y la Marina, lo fue aprobado por unanimidad. Todavía quedaban esperanzas.


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El ferrocarril de aquella epoca.

RECESO
Un día llegó la noticia de la muerte heroica de Ernesto Plascencia que conmovió a todos. Poco a poco se fue sabiendo de que de los miembros del Club que se incorporaron en los primeros ejércitos, unos habían muerto, otros estaban heridos, otros prisioneros.
El Club prácticamente estaba en receso, hasta que llegaron los días trágicos en Chorrillos y Miraflores. Las precauciones que se tomaron fueron inútiles. El vencedor no satisfecho incendió la villa después de haberla hecho saquear por la soldadesca enfurecida. De los clubes de regatas nada quedó. El Hotel Terry fue incendiado.
Debió ser realmente solemne la sesión que con sólo 18 socios celebró el Club el 6 de Marzo de 1880. En ella el Vicepresidente, Francisco Pérez de Velasco leyó su memoria que era el resumen doloroso de los desastres que con la patria había sufrido la institución.
“A todas las epopeyas de la guerra actual se encuentra unido el nombre  de alguno de lso miembros del Club”. En la desigual lucha del Huáscar heroico contra la escuadra enemiga encontramos herido a Domingo Valle Riestra, acaso el más joven de nuestros compañeros, un niño todavía.
PERDIDA TOTAL
 En Tarapacá Alfonso Pezet recibió igualmente gloriosa  herida con la satisfacción de haber contribuido a la consolidación  de nuestra victoria en aquel memorable día. Ernesto Plascencia sucumbió en la Batalla de Tacna y en igual ocasión fue herido gravemente José Antonio Barrenechea
Más tarde en las batallas de San Juan y de Chorrillos desaparecieron cubiertos de gloria Hernando de Lavalle, Alberto del Campo y Felipe Valle Riestra. Perdimos a Carlos González fusilado cruelmente en Chorrillos y a Manuel Dañino, Armando Castañeda y Gaspar Petrone, muertos en las trincheras de Miraflores.
La memoria hace constar que de 109 socios que tenía el club al declararse la guerra, 70 formaron parte del Ejército y la Armada. En ese documento, el Vicepresidente también hace constar que el Club ha perdido todo, habiendo sido llevado los botes al transporte chileno “Tolten"
El 7 de Agosto de 1882, a propuesta de Miguel Delgado, se acordó levantar un mausoleo en el Cementerio General a los socios muertos en la guerra y se nombró una comisión compuesta por los señores Delgado, Basadre y Souza Ferreyra para tal objeto.
El pequeño mausoleo se elevó en el cuartel de Nuestra Señora de Lourdes y se invitó a varias personas para que presentasen un proyecto de epitafio breve y revelador. Se adoptó el propuesto por Enrique Basadre que contenía esta sola palabra de sentido espartano: ¡Imitadlos!
COLUMNA DE MARMOL
Todo el que vaya al cementerio antiguo verá pasando la capilla en la pequeña y estrecha avenida que va al cementerio nuevo, una sencilla columna de mármol que ostenta los nombres de Ernesto R. Plascencia, Hernando de Lavalle, Alberto del Campo, Felipe Valle Riestra, Carlos González, Armando Castañeda, Manuel Dañino, Gaspar Petrone y Melecio Casós.
En sesión del 22 de Octubre de 1882, Francisco Pérez de Velasco propuso que en vista de las circunstancias que atravesaba el país se declarase en receso el club, nombrándose por unanimidad como representante del mismo a Carlos F. Basadre.
El 26 de Octubre de ese mismo año se acordó nombrar guardador perpetuo del mausoleo a J. M Ezcurra en lugar de J. A. del Campo que acababa de fallecer y se declaró disuelto el club regatas “Lima”.
Poco más de 10 años después un grupo de caballeros acordaron hacer renacer el club regatas “Lima”. El 7 de Agosto de 1894 se reunieron Vicente y Leopoldo Oyague y Soyer, Alberto de Souza Ferreyra, Julio Normand, Enrique Delboy, Lisdoro Benavides y Carlos F. Basadre, todos antiguos socios con el objeto de cambiar ideas a cerca de la conveniencia de dar nueva vida a ese centro  social y así se acordó, declarándose que el club contaba con 53 socios sobrevivientes.

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Imponente casa chorrillana.

DIRECTIVA
La primera junta directiva estuvo compuesta   por: José Vicente Oyague (Presidente) C. E. Dawkins (Vicepresidente), Carlos F. Basadre (Secretario), A de Souza Ferreyra (Pro Seceretario), Pedro Larrañaga (Tesorero), Napoleón Valdez (Inspector de Regatas) y  Julio Normand (Inspector del Interior). Los nuevos estatutos quedaron aprobados.
Apenas se instaló el club regatas “Lima” tomó la iniciativa para la celebración de juegos atléticos organizando unas fiestas que fueron sumamente elogiadas y que alcanzaron un éxito extraordinario.
Volvieron los viejos tiempos para Chorrillos. Las regatas eran un atractivo más de las temporadas en las que algo renacían del antiguo esplendor, aunque siempre bajo la sombra triste de los recuerdos trágicos.
Es la época de los famosos botes “Manuelita” e “Isabel”, de los concursos y de las tremendas competencias con los chalacos. Pero al mismo tiempo renacieron las retretas y los paseos en el Malecón y aquellas claras y floridas cabalgatas a Villa y a San Juan, mientras los ranchos reabrían la auspiciadora posibilidad de las tertulias vinculadoras a la manera antigua. Y en todo el amor tornaba a tejer, como antaño, los hilos sutiles de sus redes.
Volvieron los días de San Pedro, la procesión del Viernes Santo, todo lo que comenzó a languidecer y a irse cuando se acabaron los trenes sociales y nuevos balnearios disputaron su centro al plácido y aristocrático Chorrillos.
PROGRESO
Una racha de progreso hizo ascender al club regatas “Lima”. Tuvo lo que había tenido antes, local propio y un partido único entre las muchachas de Lima. Las regatas dominicales eran concurridas por lo mejorcito. Cabotín ha pintado con gracia y estilo inimitables mucho del Chorrillos de esos días.
Fueron Napoleón Valdez y Leopoldo Oyague y Soyer los que idearon la operación de crédito para construir, mediante emisión de bonos, el local. Ya en 1895 estaba en el poder Piérola que se hizo presentar como socio y se consiguieron los permisos de la Municipalidad y del gobierno. En 1896 algunos jóvenes del Perené desafiaron al club Lima.. No cuenta la historia si los bravos perenenses vinieron desde la selva para agarrarse con los chorrillanos.
El nuevo local fue una realidad y se contó con la ayuda eficacísima de Teodoro Elmore que prestó su contingente como ingeniero.. Muy pronto el club tuvo magníficos botes, una esplendida situación económica y una gran reputación.

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Un bote con cinco deportistas en la inmensidad del mar.

LOS DEPORTISTAS
Cuantas veces vimos a los Zevallos, a los Oyague, los Ballén, los Mujica, los Miró Quesada, los Dammert, los Cabieses, los Aguirre, los Rodríguez, los Aramburú, los Althaus, los Irigoyen con sus camisetas pintorescas alzando con gracia uniforme las palas en la guig que hacía ganar el rumbo o en la llegada bulliciosa cuando la resonante victoria o la derrota honrosa hacían estallar los aplausos cálidos y las miradas prometedoras
Un grupo de mozos del club regatas “Lima” consumó la empresa de ir en un bote de carrera hasta Ancón. Salieron a las 4 y media de la mañana en el bote “Rosina” los siguientes bogas: Hillman, Carlos Granda, Carlos Escudero, Alberto León Porta y como timonel Carlos Cabieses.
Llegaron los excursionistas a las 12.30 del día y como el mar se embraveciera no pudieron retornar en la fecha fijada  que era el 18 de Abril de 1920 y tuvieron que postergar la vuelta para mayo. El 30 de ese mes lo hicieron. El regreso se hizo desde Ancón a Chorrillos en 8 horas a remo limpio.
El comité  de 1924 fue presidido por Hernán C. Bellido que es uno de los más entusiastas socios al que ha pertenecido desde la categoría de “niño”. Ha tomado parte en infinidad de regatas. Durante su periodo se ha dado en el club una serie de brillantes fiestas de carácter social, cocktails danzantes, almuerzos, etc. que han obtenido un gran éxito.

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Zona donde se desarrollaban las competencias.

50 AÑOS
Han sido presidentes del club Manuel Ortiz de Zevallos, Francisco Dammert, Julio Carrillo, Alfredo Alvarez Calderón, Juan Bautista de Lavalle, Manuel Montero y Tirado, Ricardo Barreda, Alberto Ayulo, Demetrio Olavegoya, Francisco Ballén y Hernán C. Bellido.
Celebrando su cincuentenario, la institución preparó una fiesta en la que se evocó a los que crearon  esta organización. Alli el socio Julio Salinas Cossío obsequió una yola que declinando el honoer que se le hiciera para que llevase su nombre, ha pedido que sea bautizado con el nombre del club.
No debemos olvidar que el club regatas tuvo tal vez un carácter mas limeño que inglés no obstante el origen sajón de los deportes que se practicaban y su local sirvió no pocas veces para que en él se escondiera el tocador de clarinete que en las piezas con eco respondía a los finales de compases de la retreta que arriba suspendía a los paseantes, no poco de los cuales se descolgaban admirados para ver lo bien que lo hacía el incognito ejecutante. (Páginas seleccionadas de las "Obras Completas" que pertenecen como autor al consagrado escritor y político, José Gálvez Barrenechea.)

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